Conservar y servir
¿A qué temperatura hay que servir el vino de Oporto?
Alguien te sirve una copa de Oporto a temperatura ambiente, en una noche calurosa, y sabe pesado, casi almibarado, como si jugara en tu contra. Diez minutos de nevera después, la misma botella sabe completamente distinta. La temperatura influye en una copa de Oporto mucho más de lo que la mayoría cree.
Por qué «a temperatura ambiente» es un mal consejo
La expresión «servir a temperatura ambiente» viene de una época en que las casas eran bastante más frescas que las casas con calefacción de hoy. Sirve el Oporto a una temperatura ambiente realmente cálida y el alcohol domina, el dulzor empalaga y los aromas más delicados desaparecen por completo.
Las cifras reales
El Oporto Tawny está en su mejor momento entre 12 y 14 °C, algo por debajo de una habitación normal: lo bastante fresco para mantenerse vivo sin apagar su carácter de frutos secos y caramelo. El Oporto Vintage y el Ruby están mejor un poco más templados, entre 16 y 18 °C, lo justo para que la fruta se abra sin que el alcohol tome el control. El Oporto blanco es la excepción: servido bien frío, entre 8 y 10 °C, se convierte en algo más cercano a un aperitivo fresco que a un vino de postre, y precisamente para eso se bebe así.
La forma más fácil de acertar sin termómetro
De quince a veinte minutos en la nevera, recién sacado de un armario, bastan para bajar la mayoría de los Oportos tintos y Tawny más o menos a la temperatura adecuada. El Oporto blanco trátalo como tratarías un vino blanco: bien frío, a ser posible con un rato en una cubitera antes de servirlo.
Nada de esto consiste en seguir una regla por seguirla. La temperatura cambia qué moléculas del vino llegan primero a la nariz, y por eso la misma botella puede parecer dos bebidas distintas según cómo se sirva. Acierta una vez, nota la diferencia, y nunca volverás a servir el Oporto a temperatura ambiente por costumbre.